Las dos caras del “Noma”

Mientras críticos gastronómicos y reputados cocineros se enzarzan en discusiones sin sentido,  muchas veces inútiles y con claros signos de atender oscuros (o no tan oscuros)  intereses, sobre si el mencionado restaurante es o no el mejor del mundo, o si hay que defender la cocina molecular versus la cocina local, la del huerto, la de los jardines comestibles y los productos de temporada. Mientras los clientes del Noma se llevan a la boca exquisitos manjares o hacen reservas con muchos meses de antelación para sentarse en una de sus mesas sin manteles, y los que consiguen su esperada reserva pagan 200 euros por el  menú degustación y otros 134 euros por el maridaje de vinos, o los que pagan 29.5oo euros por Borgoña o 49.000 euros por un vino dulce alemán. Mientras las exquisitas bocas de estos clientes se relamen al salir del restaurante, en otros lugares del mundo donde la pobre gente pobre  no tiene apenas nada para llevarse a la boca, encontramos el otro “Noma”.

Según la Fundación Campaner el Noma  se trata de una enfermedad infecciosa conocida desde hace pocos años. La bacteria ataca vía infección por falta de higiene a niños desnutridos, debido a la falta de defensas en sus organismos a causa de una dieta insuficiente.
Esta enfermedad es particularmente rápida y cruel: ataca las partes blandas de la cara, destruyendo labios, nariz, boca e incluso a veces los ojos.
El noma mutila el rostro del niño, produciéndose finalmente una dolorosa agonía. En alguno de los casos los niños son abandonados debido a la superstición tribal.
Entre el 70 y el 90% de los afectados sin adecuado tratamiento perecen, según datos de la Organización Mundial de la Salud.
Sin embargo, si bien es una enfermedad que se desarrolla rápidamente, su curación también puede ser rápida. Para ello es necesario la aplicación de penicilina (basta una dosis cuyo coste es de 2 euros), una dieta suficiente (cuyo coste es 6 euros al mes) y hábitos higiénicos básicos continuados.
A los niños de rostro malformado por la enfermedad se les puede rehacer en buena parte la faz a través de la moderna cirugía reconstructora. Dieta adecuada e higiene previenen la aparición de la enfermedad. La Fundación Campaner  lucha por erradicarla.

Algunos donativos que acepta esta Fundación son reveladores de lo que se puede hacer con muy poco dinero:  20 euros Penicilina y curar a más de 6 niños; 30 euros para un año de material escolar para un niño; 40 euros para la alimentación de un niño durante un mes.

noma[2]

Fotografía: http://bit.ly/dtMMat (en inglés)

El Noma de la exquisita nutrición y el Noma producido por la falta de nutrición. Un duro golpe para nuestras conciencias o por lo menos para la mía. El puto mundo de los desequilibrios, de las flagrantes injusticias, de la explotación del tercer mundo, del hambre y la desnutrición infantil…

Es simple coincidencia, pero a mí me ha hecho pensar.

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