Milhojas de verduras con queso.

Con unas hondarras de calabaza y remolacha de la entrada anterior y añadiendo alguna verdura más he hecho este milhojas. Muy fácil de hacer y que admite tantas variantes como permita la imaginación.

IMGP0709

Ingredientes:

Calabaza, pimiento rojo, calabacín, remolacha cocida y queso curado.

Elaboración:

Primero se asan los pimientos rojos, se pelan y se reservan teniendo cuidado de recoger en un recipiente todos los jugos que sueltan al asarse (se puede hacer también con piquillos confitados). Se parten finas rodajas de calabaza, calabacín y remolacha cocida. Las rodajas de calabaza se ponen en papel sulfurizado, se untan de aceite de oliva por ambas caras y se hornean a unos 170 grados durante 6 o 7 minutos. Las rodajas de calabacín se pasan por una sartén con un poco de aceite hasta que cojan color. Los pimientos asados se cortan en círculos y se reservan. Con los recortes sobrantes del pimiento asado se hace una salsa de la siguiente forma: se pica un diente de ajo y se pone en la sartén con un poco de aceite de oliva, justo cuando empieza a coger color se añaden los recortes de pimiento y se saltea, añadiendo unos minutos más tarde los jugos reservados. Se mantiene unos minutos y cuando queda casi sin líquido se tritura añadiendo un poco más de aceite de oliva. Tiene que quedar una salsa tirando a espesa.

Para el montaje del plato primero se coloca una rodaja de calabaza asada, encima un aro de pimiento asado, encima unas rodajas de calabacín, encima del calabacín una rodaja de remolacha, y se repite este proceso hasta completar el milhojas. Se ralla un poco de queso del que se tenga a mano y se espolvorea por encima. Se mete al horno a gratinar y se sirve poniendo un poco de salsa de pimientos en el fondo del plato. También se puede calentar el milhojas en el horno unos minutos y añadir el queso rallado en crudo una vez que el milhojas está caliente. Se pone un poco de aceite de remolacha y ya está. A disfrutar!

Publicado en Recetas | Etiquetado | Deja un comentario

Iguales pero distintas.

Coliflor, una calabaza y una remolacha fresca como ingredientes principales, dos maneras sencillas de preparar dos cremas fáciles y baratas. El título del post se lo he plagiado a Pedro Subijana que en su restaurante de Igeldo hace unos años tenía un plato en la carta al que llamaba colitas de cigala iguales pero distintas.

Las dos cremas básicamente incluyen los mismos productos, con la diferencia de que en el caso de la crema de coliflor, la calabaza es la guarnición y en la crema de calabaza es la coliflor la que pasa a un segundo plano para acompañar a la col.

La remolacha es el tercer ingrediente en discordia. Me gusta comprarla fresca y cocerla. Es muy versátil y yo creo que fresca es poco consumida. El resultado no tiene nada que ver con la que podemos comprar en conserva. Acompaña bien a ensaladas, se pueden hacer cremas, añadir a mahonesas o simplemente sola, regada con un buen aceite y unas escamas de sal está buenísima.

En este caso he hecho un aceite de remolacha que acompaña bien a las dos cremas aportando color y sabor.

Crema de coliflor con dados de calabaza salteados

IMGP0704

Ingredientes:

Una coliflor, unos dados de calabaza, ajos, aceite de oliva, aceite de remolacha, sal y pimienta.

Elaboración:

Se parte en ramilletes grandes y se limpia bien la coliflor, poniéndola seguidamente en una cazuela con agua hirviendo y sal. Se mantiene unos 10 o 12 minutos hirviendo; no tiene que quedar ni deshecha ni demasiado al dente. Se saca de la cazuela y se pone en un vaso batidor o similar y se le añade un poco del agua de cocción, hasta que queda con una textura cremosa. Mientras, se ponen tres cucharadas soperas en la sartén a la que se le añade un diente de ajo picadito y justo cuando empieza a tomar color se retira y se añade al vaso batidor donde está la crema y se bate bien.

Los dados de calabaza se saltean con un poco de mantequilla hasta que quedan dorados por todas las partes.

El aceite de remolacha cocida es muy simple de hacer: se pone un poco de remolacha en un vaso batidor o similar y se le añade el aceite que puede ser de oliva o de semillas. Yo en este caso he usado de semillas para no camuflar mucho el sabor de la remolacha. Se le añade un poco de sal y se bate bien hasta obtener un puré muy ligero.

Se pone en el plato la crema de coliflor con unos dados de calabaza salteada y unas gotas de aceite de remolacha y se riega el plato con un chorro de un buen aceite de oliva. Un poquito de pimienta recién molida y listo. Barato y sencillo.

Crema de calabaza con guarnición de coliflor

IMGP0705

Ingredientes:

Calabaza, una patata, zanahoria, media cebolla, puerro, unos trozos de coliflor pequeños, aceite de oliva, aceite de remolacha, sal y pimienta.

Elaboración:

Se pone aceite en una cazuela y se rehoga la cebolla y el puerro partido en trozos pequeños. Se añade la zanahoria y después de unos minutos a fuego lento se añade la calabaza partida en dados regulares y la patata. Se añade agua hasta cubrir, se sala y se cuece durante unos veinte minutos. Se pone en el vaso batidor y se bate bien añadiendo un chorrito de aceite de oliva. (Se puede cocer también en caldo de ave o de carne).

Los pequeños trozos de coliflor se cuecen hasta que queden un poquito al dente. En un plato se pone la crema de calabaza con la coliflor repartida y unas gotas de aceite de remolacha. Se riega con un buen aceite de oliva, un poquito de pimienta recién molida y listo.

Publicado en Recetas | Etiquetado , , , , , | 6 comentarios

Pesadilla en la cocina. Donde la mierda parece atrezzo.

“El morbo de la mugre”, “ Frikis entre fogones”, cualquiera de estos sería un buen título para esta entrada.

Hasta hace quince días no había visto ningún capítulo de Pesadilla en la cocina. Con curiosidad e intuyendo de antemano lo iba a ver,  me dispuse con infinita paciencia a ver el reality o telerealidad, como equivocadamente se le denomina.  Me he visto prácticamente de tirón todos los capítulos, incluidos los de la temporada pasada. ¿Qué puedo decir? …  Es como ver la misma película repetida hasta la saciedad, eso sí, con diferentes protagonistas. Cocineros y cocineras, propietarios y propietarias, díscolos, soberbias, maleducados, alcohólicas, cerdos, frikis van desfilando por los diferentes capítulos. La estructura del programa no varía. Chicote llega, no come aunque pide comida, descubre los puntos débiles, da pedagógicos consejos, reforma el restaurante, propone un nuevo menú… Una vez terminada la milagrosa reforma, propietarias, camareros, cocineras y hasta el propio Chicote afrontan le reapertura con renovado optimismo y… siempre ocurre lo mismo: en la primera parte del servicio todo funciona mal, hasta que el protagonista de turno reacciona y toma las riendas;  todo se reconduce milagrosamente, y llega el happy end. Así, programa tras programa. Tengo que confesar que en algunos capítulos me he divertido viendo inverosímiles situaciones. Impagable ver sentados  en la mesa de un restaurante  mexicano  a los críticos gastronómicos Alberto Rey y Xavier Agulló, (con una camiseta con la leyenda” Mugaritz La ilusión es ignífuga”… ¿se la puso para tan peculiar situación?), y en otra mesa a  Mikel López Iturriaga “El comidista”. Chicote acude a saludarles, supuestamente sorprendido por la visita. Iturriaga cuenta en su blog lo que él vio: un restaurante de verdad, un dueño de verdad, unos camareros de verdad y una Cuqui, por desgracia para la Humanidad, de verdad. Yo sólo estuve en el momento de la comida como invitado, y no asistí al rodaje anterior o posterior. Pero me cuesta creer que esta gente y la que ha salido en anteriores programas estuviera interpretando un papel, porque en España no hay tantos actores buenos (otra cosa es que algunas situaciones se exageren o se guionicen). Contradiciendo a Iturriaga yo creo que hay una cantera de actores espectacular trabajando en hostelería, la mayoría de la escuela del sobreactuado Jack Nicholson.

Trabajo para sicólogos, siquiatras o sociólogos o vaya usted a saber: analizar el comportamiento de las personas ante focos, 3 0 4 cámaras y muchos cables. ¿Se pueden cambiar hábitos de comportamiento en cuatro días haciendo pedagogía de andar por casa?.

Sé que la televisión es fundamentalmente espectáculo, no en vano estuve muchos años de mi vida vinculado a ese mundo, sé que en una televisión privada hacen lo que sea para conseguir audiencia y rentabilizar al máximo cualquier programa.

Pero también sé que cada día son más las voces que reclaman la importancia de la cocina y de la alimentación, e incluso la reivindican como asignatura  en centros educativos. La reflexión que me hago es si la cocina, por no hablar de la alimentación en general, no daría para hacer programas más imaginativos, más educativos, sin renunciar el entretenimiento.  Somos tan poco originales que repetimos patrones ya exprimidos en otros países, en este mundo que cada día se hace más pequeño. Fórmulas archiconocidas de basurilla televisiva, eso sí muy rentables.

Publicado en Reflexiones | 2 comentarios

Festival de anchoas.

…”Los pescadores apuestan por una pesca sostenible y responsable ya que temen que la historia se repita. En la década de los sesenta, la flota de bajura de la cornisa cantábrica capturaba cerca de 60.000 toneladas al año. En 1965, según datos de las federaciones, se llegó hasta las 81.000 toneladas. A partir de entonces, las descargas empezaron a descender de manera espectacular. En los noventa eran unas 30.000 toneladas; de 2002 a 2004 bajaron hasta 10.000 y, poco antes de que la UE optase por cerrar el caladero, apenas se contabilizaban 200 toneladas…” (El Correo 20.02.11)

A mi hija Uxue le gustan las anchoas con locura, espero que tenga la oportunidad de seguir disfrutando de este tesoro en el futuro. Confiemos en que todas las partes involucradas en este tema mantengan una actitud responsable y no se ponga en peligro la existencia de esta especie. Y si tenemos que estar sin probarlas durante años pues nos jodemos,  pero mientras se pueda conseguir en nuestros mercados…a disfrutar.!

Las anchoas son muy agradecidas; en las diferentes preparaciones que se pueden hacer necesitan pocos ingredientes: buen aceite, ajos, guindilla, perejil y vinagre o zumo de cítricos. Con una botella fría de txakoli combinan perfectamente.

Marinadas con vinagre y cítricos con tomate, confitura de naranja y hojas de rúcula.

IMGP0645

Fritas.

IMGP0652

Rebozadas.

IMGP0657

Marinadas y con refrito de ajo, perejil y guindilla.

IMGP0677

Falso sushi. (patata confitadas, tomate, anchoas marinadas y juliana de salvia)

IMGP0681

Publicado en Recetas | Etiquetado , , , , | 7 comentarios

Historias de «Callanderos».

Hace unos días nos juntamos en la sociedad de Narbaiza tres personas para hacer una afari-merienda. La disculpa perfecta para charlar un rato de los codiciados perretxikos y de paso comer algunos, esta vez acompañados por unas litiruelas, que es como en Alava llamamos a las mollejas de cordero. Simple, muy simple, los aromáticos perretxikos solamente salteados, lo justo para que pierdan un poco del agua de vegetación y las litiruelas empanadas con ajo y perejil, bien fritas para que el exterior quede un poco crujiente. Con una botella de rioja, los perretxikos y las litiruelas bien mezclados en una bandeja y un trozo de queso de cabra aromatizado con orégano traído desde Fuerteventura comenzamos la afari-merienda.

IMGP0528

IMGP0533

Uno de mis compañeros de mesa es un experto conocedor de callanderos. Nació en Narbaiza y siempre ha vivido en el pueblo y la mayor parte del tiempo la pasa en el monte por motivos profesionales. Con su padre  aprendió a conocer el entorno de los montes cercanos, a observar la naturaleza, a distinguir señales en los bosques, a respetar ese entorno natural , y como no podía ser de otra manera cuando el padre murió hace ya unos años, heredó todos los callanderos que este conocía; estos, junto con los que el controla le dan para recolectar unos cuantos kilos al año.

El tercer comensal, nacido en Gasteiz, vino a vivir al pueblo hace ya unos 8 años. Un neo-rural, como yo.  Poco a poco se ha ido aficionando a coger setas; empezó con los hongos en otoño, y de forma casual tres años atrás descubrió su primer callandero no muy lejos de su casa. A partir de ese encuentro casual su afición se ha ido incrementando y ahora controla alguno más.

Me cuentan que esta seta crece en grupos y a veces formando herraduras o círculos, escondida entre brezos, espinos, endrinos etc. lo que hace que sea especialmente difícil su localización. Y es aquí donde empiezan a relatar anécdotas o sucedidos que bien les han ocurrido a ellos o bien les han contado. Hace 40 años o más algunas personas lo que hacían era “sacar céspedes”, cuenta el veterano. Consistía en cortar un trozo del callandero, a veces de más de 40 kilos, para trasplantarlo en un lugar cercano y algunos incluso en la huerta. Desde su punto de vista esto no tiene mucho sentido, por qué el perretxikal va avanzando cada año de forma natural  y si se trasplanta se corta ese proceso. Se dice por ahí, aunque ellos no conocen ningún caso, que hay gente que encaramada en sitios discretos vigila con prismáticos los movimientos de los buscadores, o de otros que utilizan GPS para su localización. El veterano con buen criterio afirma que los buenos, los que tienen” maneras” el GPS lo llevan incorporado en la cabeza y coinciden en que son los poco iniciados y también los depredadores los que utilizan este tipo de tecnologías. Los dos son capaces de pasar horas, incluso en días lluviosos, buscando nuevos callanderos. El novato incluso ha llegado a desorientarse en el monte después de cuatro horas removiendo arbustos sin conseguir ningún resultado y con el agravante de no saber dónde había aparcado el coche. Con 15 años era afición, que unos años después derivó en fiebre, para en la actualidad convertirse en enfermedad; así es como el veterano me describe su pasión por el perretxiko. Los dos coinciden en resaltar que en los últimos años se ha incrementado la afición por los hongos y cuando hay buen brote recoge todo el mundo, lo que anima a mucha gente a probar en primavera con los perretxikos. La búsqueda de hongos y de perretxikos no tiene comparación, comenta el veterano, es como jugar una partida de futbolín o un partido en el Bernabeu. Ahora hay muchos “Tasios” que dicen conocer el monte pero que encuentran poco o nada y pocos perretxikeros con “maneras”.  Entre anécdotas, hemos dado buena cuenta del plato de perretxikos y litiruelas, Abrimos la segunda botella de vino para empezar con el queso de cabra majorero  y la conversación sigue entorno a esa codiciada seta.

Hablamos de cómo en los últimos 30 años ha cambiado el monte. Zonas de bosques que se han convertido en roturos para pastos o cultivos, la construcción de nuevos caminos de parcelarias, la utilización de abonos químicos en praderas, los desbroces del monte, la proliferación de seteros en otoño, parte de ellos auténticos depredadores que no  respetan el entorno… por todos estos motivos cada vez es más difícil encontrar nuevos callanderos.

La moda impuesta por consumidores, mercados  y restaurantes hace que cada vez se recolecten los de tamaño más pequeño por lo que, según señalan algunos expertos, se ve mermada su capacidad de esporulación. Otros sin embargo creen que son más sabrosos cuando están más maduros.

“Los de abril para mí, los de mayo para el amo, los de junio para ninguno”, así reza el refrán, nosotros nos hemos comido la ración correspondiente al amo. Terminada la afari-merienda solo me queda decirles a mis compañeros de mesa que los callanderos para ellos y el recuerdo de ese día para los tres.

Publicado en Curiosidades, Producto local, Recetas | Etiquetado , , , , , , | Deja un comentario

Fuerteventura.

Lo que ví.

Tierras secas, áridas y estériles dónde los majoreros se esfuerzan y con imaginación sacan agua de donde no hay. Playas de finas arenas blancas pero también de arenas negras volcánicas. Un mar vivo: el atlántico. Poblaciones con nombres cantarines como Giniginamar, Tarajalejo, Gran Tarajal, Tamaretilla, Tuineje, Tiscamanita, Guisguey, Tindaya. Molinos para aprovechar el viento norte dominante en la isla. Grandes extensiones de rocas volcánicas a los que los lugareños llaman “Malpaís”. Montes pelados con caprichosas formas. Cabras majoreras con tremendas ubres. Pescar anchoas o boquerones en el malecón de Puerto Rosario, a escasos 50 metros del paseo. Puertos pesqueros con pequeñas embarcaciones, -cosa que me extraño en una isla con más de 300 kilómetros de costa-. Bares y restaurantes para turistas en Corralejo. Surfistas aprovechando los vientos y el mar vivo en El Cotillo. Dunas desérticas en Corralejo…

IMGP0366IMGP0473IMGP0246

Lo que sentí

El viento norte en la cara. La hospitalidad de Alayn  y Eli, que nos acogieron en su casa de Puerto Rosario, haciendo que nos sintiéramos como en la nuestra. El relajo de la sobremesa en casa de Giacomo con Alayn, Eli, Ane y Uxue, rodeados de plantas de aloe vera donde comimos aquella sama africana que destrocé en la parrilla. Las yemas de los dedos quemadas en la barbacoa de Gran Tarajal. Inseguridad al conducir por primera vez un coche automático. La amabilidad de Francisco Cabrera Oramas, molinero de La Asomada, quién perdió un rato de su tiempo para explicarnos el funcionamiento de la molina, donde produce su gofio artesano. La tranquilidad de los paseos al amanecer por Puerto Rosario. El agobio que me producen los “ganchos” de algunos restaurantes en las zonas más turísticas de la isla. La generosidad de la familia de la quesería artesana “La casita de Vallebrón”, donde además de explicarnos como hacían los quesos majoreros, nos regalaron huevos de pava.

IMGP0241IMGP0050IMGP0068

Lo que probé.

Sargo rayado, pulpo con mojo verde, ensalada de la casa, queso majorero frito con mermelada de tomate, en el restaurante “La vaca azul” en El Cotillo al norte de la isla. Sama africana y vieja, un pez que habita en los fondos rocosos de arena y piedra en las costas de la isla. Morena frita y bocinegro (creo que es pargo) en Ajuí, en un restaurante para turistas que mejor ni mencionar. Papas arrugadas hasta la saciedad con sus mojos verdes y rojos. Gofio con leche y también mezclado con caldo de pescado en una especie de puré para acompañar los pescados. Raciones abundantes de cabrito frito y carne de cabra adulta guisada, ensalada de tomate y queso tierno majorero en el restaurante “Los Pinchitos” de Lajares. Los txupitos de ron-miel a los que Eli añadía un chorrito de lima exprimida con jengibre para darle un poco de acidez. Quesos artesanos de cabra elaborados por “La casita de Vallebrón”, con pimentón, con pimienta, con albahaca, con orégano… riquísimos. La tortilla de camarones que Eli preparó con los que había cogido con Uxue. Los panes de espelta, de queso y de centeno  comprados en una panadería alemana en Puerto Rosario y que zampabamos para desayunar…

IMGP0303IMGP0439IMGP0130

Publicado en Uncategorized | 2 comentarios

Pisto a mi manera.

Son varias las personas que me insisten en que publique alguna receta vegetariana. Pues ahí va este pisto cocinado con poca grasa y con un único ingrediente de proteína animal: el huevo.

He revisado un divertido capítulo de Robin Food  donde Arantxa Ezkurdia, su dietista en aquellos tiempos, hace un pisto y trata de convencer al verraco David de las ventajas de comer bien, sano y equilibrado. Le explica que independientemente del sabor de las verduras,  con ese plato, además de calorías metemos al cuerpo antioxidantes, vitaminas, minerales y la proteína más completa que es el huevo. El verraco David, que por entonces y como el mismo decía “pesaba lo mismo que una ternera de un año”,  escuchaba, yo creo que con poco de escepticismo los consejos de Arantxa. ¡Como han cambiado las cosas, ahora que seguramente no tiene problemas para meter su culo en la silla de cualquier terraza!…

IMGP0596

La receta que explico a continuación posiblemente no sea la más ortodoxa, pero así la hago yo.

INGREDIENTES:

Calabacín, berenjena, pimiento rojo morrón, pimiento verde, tomate fresco, cebolla, ajos, huevo, patatas nuevas, aceite y tomillo.

ELABORACION:

Primero tengo que decir que pongo el pisto sobre  unas patatas nuevas confitadas en aceite de oliva con un par de dientes de ajo y unas ramitas de tomillo limonero. Para confitar las patatas nuevas, se lavan bien y sin pelar se cortan en rodajas más o menos gordas, se cubren de aceite de oliva añadiendo el ajo y el tomillo. Yo las confito en el horno a unos 100 grados durante 30 minutos. Mientras se van confitando las patatas se limpian todas las verduras y se pican finitas. Primero se añade la cebolla y el ajo y se cocina un poco, después se añaden los pimientos verdes y rojos para que se vayan estofando. Al rato se añade la berenjena y el calabacín y se mezclan bien con el resto de los ingredientes estofándolas un poquito. Por último se añade el tomate al que con cuidado se le quitan las semillas que utilizaremos para decorar el plato. Se mantienen las verduras unos minutos al fuego, dependiendo del gusto de cada cual, más al dente o más pasadas. En un cazo con agua, sal y un chorrito de vinagre se escalfa el huevo unos tres minutos o hasta que la clara haya cuajado y la yema esté líquida. Se colocan en el fondo del  plato las patatas confitadas bien escurridas de aceite, encima el pisto de verduras y por último el huevo escalfado. Se decora con las semillas de tomate y ya está.

Publicado en Recetas | Etiquetado , , , , , , , | 2 comentarios

Salmonetes con guisantes y habas.

Aprovechando la temporada de guisantes y habas me he decido a hacer algo con estas golosinas. He tenido que armarme de paciencia para quitar las vainas a estas verduras, para después, en el caso de las habas, volver a repelar las más grandes. Si se os ocurre hacerlo recomiendo una sesión de televisión con los documentales de la 2, el partido de fútbol del día, pesadilla en la cocina, o lo que más os guste. Paciencia, mucha paciencia que el resultado después de tanto esfuerzo merece la pena. Todo esto acompañando a unos delicados salmonetes frescos.

IMGP0570

INGREDIENTES

Salmonetes, habas, guisantes, puerro, zanahoria, cebolla, perejil, vino blanco, aceite de oliva, mantequilla, fumet de pescado de las espinas y cabezas de los salmonetes.

ELABORACIÓN

Se les quita la vaina a las habas y a los guisantes. Se escaldan unos segundos por separado las habas y los guisantes más pequeños para utilizarlos como guarnición. Las habas más grandes se repelan. Se cuecen el resto de los guisantes unos 5 0 6 minutos, se cuelan y se reserva un poco del caldo de cocción. Por otro lado se hace un fumet con un puerro, una zanahoria, media o una cebolla, un poco de perejil y las espinas y cabezas de los salmonetes. Se cuece todo 15 minutos, se cuela y se le añade un chorrito de vino blanco y un poquito de aceite de oliva. Se ponen los guisantes cocidos en un vaso batidor o similar, se le añade un poco de fumet y un poco del caldo de cocción de los guisantes. Se bate bien añadiendo un chorrito de aceite de oliva, la sal y la pimienta y si se quiere se pasa por un colador para que el puré quede más fino. El puré tiene que quedar ni muy ligero ni muy espeso. Se saltean con un poco de mantequilla las habas que se han repelado y los guisantes más pequeños. Los lomos de los salmonetes se hacen a la plancha con una gota de aceite de oliva, empezando por el lado de la piel durante dos minutos; después se le da la vuelta y se tiene otro minuto. El tiempo depende del tamaño del salmonete. Se pone un poco de puré de guisantes en el fondo del plato, encima del puré se colocan los lomos del salmonete y por último se reparten las habas y guisantes salteados. Yo lo he decorado con unas flores de romero que tengo a mano. Ardua labor la de pelar y repelar, pero os juro que merece la pena.

Publicado en Recetas | Etiquetado , , | 1 comentario

Casa Cámara: el sabor de lo añejo.

Tiene un comedor amplio con unas cristaleras que dan a la bahía de Pasaia, lugar que me fascina por su belleza decadente; grandes grúas portuarias, montones de chatarra, algún barco oxidado amarrado en Trintxerpe,  la contaminante central térmica de Iberdrola que por fin se cerró en 2012,  viejas naves abandonadas  con historia… un lugar que ha conocido mejores tiempos pasados. Es de noche y se ven multitud de lucecitas del puerto brillando enfrente del comedor. La comandera es una delgada señora de cierta edad, que se mueve inquieta por todo el comedor, la espalda un poco encorvada, concentrada en lo que hace, toma nota de lo que queremos: almejas a la marinera, gambas plancha y de segundos bogavante y rodaballo. Me dice que se ha quedado sin rodaballo pero que el mero está muy bueno; acepto su propuesta. Me da la impresión  de que a la señora no le gusta mucho dar palique, habla lo justo y siempre de forma educada. Se dirige al pozo que tienen en un extremo del comedor de donde con un sistema de cuerdas y poleas sube un cesto pletórico de bogavantes vivos, abre una portezuela, elige con esmero la pieza que le hemos demandado y marcha rápidamente a la cocina con la misera en la mano. En el fondo de ese goloso pozo, en otra cesta esperan su turno unas pacientes  langostas.

IMGP0540IMGP0549

Mientras nos traen la botella de Lagar de Cervera me fijo en ese comedor que tanto me gusta: las baldosas con ese encanto de lo antiguo, que los propietarios han sabido respetar, piedra de sillería en una pared, sillas y aparadores que han aguantado muy bien el paso del tiempo, camareras con impecables camisas blancas, chaquetas y falda azul marino sin ninguna concesión a las moderneces… no creo que en los últimos 50 años, o quién sabe si muchos más, nada haya cambiado en este lugar. Todo empieza antes de acceder al comedor.  El coche hay que aparcarlo a la entrada de Pasai Donibane.  Para llegar a Casa Cámara hay que dar un paseo por la estrecha calle “única”: pasamos por la casa donde se alojó Victor Hugo, nos cruzamos con algún turista y con viejos arrantzales  vestidos  con camisa y pantalón azul y el típico pañuelo de cuadros anudado al cuello, todo muy tópico o típico, no sé si celebran algún acontecimiento o siempre visten de azul mahón, cruzamos algunos  túneles y llegamos al restaurante  al que se accede por un coqueto patio  desde el que se ve una parte de la cocina.

La sensación de que se ha detenido el tiempo continua cuando nos sacan los platos, las jugosas gambas a la plancha con una simple hoja de lechuga y el trocito de limón, las almejas a la marinera, riquísimas, en cazuelita de barro con la salsa en su textura justa  (el bollo de pan se acabó untando primero el plato y después la cazuela hasta dejarla limpia). El bogante o misera, para mi gusto un poco gomoso, aunque tengo que decir que no es santo de mi devoción, así que puedo estar equivocado en mi percepción. A mi pareja le encantó, y tiene más experiencia que yo con esos bichos.  El mero en su justo punto de cocción muy rico, eso si la guarnición curiosa, una gamba pelada, una almeja un poco reseca y un pisto a la antigua usanza, con las verduras blanditas y un sabor que a mí me recordaba a la canela. Después de preguntar a la camarera si llevaba la mencionada especia, vuelve de la cocina y nos dice que está condimentado con tomillo y romero, lo que me sorprendió y yo diría que fue el único toque “innovador” de todos los platos que comimos. La carta de postres es una curiosa  pala de madera  con un asa.  Brownie de chocolate que pidió mi pareja y yo unas clásicas torrijas jugosísimas con las que terminé la cena.

Salimos del restaurante y en el coqueto patio nos despedimos de la señora  comandera que seguía trajinando con brío y que pertenece a la cuarta generación de la familia Cámara, quienes están al frente del negocio desde 1884.  Lo justo, un simple eskerrik asko y las consabidas buenas noches. Como casi todo en Casa Cámara… austero pero agradecido.

Fue una  buena manera de celebrar mi cumpleaños.

 

Publicado en Restaurantes | Etiquetado , , , , , , | 1 comentario

Los platos de abril en fotos

Guacamole con anchoa y puré de aceituna negra con pan Azkoien (Artepan) / Solomillo de potro con alcachofas, trigueros salteados y chalotas caramelizadas.

DSC02211DSC02025

Pil pil de kokotxas de bacalao con alcahofas. / Morcilla con piquillos, avellanas y huevo escalfado con salsa de pimientos.

DSC02214DSC02081

Patatas confitadas rellenas de brandada de bacalao con txapela de idiazábal de La Leze. / Fideua negro con salsa ali oli.

DSC02068DSC01993

Crema de mascarpone con fresas y té matcha. / Ensalada de vainas, patatas, zanahoria y aceituna negra.

DSC02038DSC02190

Revuelto de morcilla de arroz en pan de pita. / Carrilleras de cerdo ibérico al vino tinto con puré de patata.

DSC02086DSC02201

Champiñones rellenos de carne picada con idiazábal de Gordoan. /Canelón de patata relleno de sobras de carrilleras guisadas.

533915_187378678079761_1730418337_n[1]DSC02202

Publicado en Recetas | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , , | 4 comentarios