De los gastrobares a la gastroenteritis pasando por…

Cuando se toman gintonics imposibles en Gastrobares y gastropubs y se hacen gastrolunch en algunos gastrohoteles.

Cuando se editan gastroguias, se hacen gastrotours  y a los viajeros, que muchas veces disponen de gastropasaporte, al simple placer de viajar, añaden el deleite del buen comer  se les llama gastronómadas,

Cuando se crean gastroradios, se montan gastrofestivales, se imparten cursos en gastrotecas, y se escribe sobre gastroeconomía

Cuando se organizan gastro rallys por nuestros pueblos, se comen los fritos de toda la vida en gastrocroqueterias y se hacen las compras en gastromercados

Cuando Capel escribe en sus gastronotas sobre movimientos culinarios bautizados como Gastrobotánica power, que utiliza ingredientes que se pueden comprar en gastroshops y se hacen talleres, no ya de cocina vegana, sino  de biococina gastrovegana.

Cuando en el universo 2.0 se publican cientos de miles de recetas en gastroblogs, y los gastrobloguers, entre otras muchas cosas, organizan gastroeventos.

Cuando empresas de gastrocoachig se ofrecen para ayudar a mejorar los resultados de restaurantes y se organizan congresos de gastromarketing…

Cuando David Monaguillo e su blog Gazpacho y Cilicio ironiza sobre gastroinfluencers, gastrohipsters, gastrofutboleros, gastroSistiagas, gastrocreencias…

Cuando se usa y abusa tanto de ciertos términos o elementos compositivos, como es el caso, creo que pierden su auténtico significado. De lo que no cabe duda, como dirían algunos pijos, que lo Gastro es  tendencia.

Pero ¡ojo! ten cuidado, si tienes dolores abdominales, diarreas y vómitos, después de haber comido una tarta de chocolate con bacterias fecales en Ikea… eso es gastroenteritis.

Publicado en Reflexiones | 8 comentarios

Jai Alai. Un santuario del té y del buen café.

Me he acercado a charlar relajadamente con Juanjo Barquilla, responsable y alma mater del bar-cafetería Jai Alai de Agurain.  Llevo frecuentando este lugar desde hace ya varios años y siempre me han llamado la atención algunas cosas que diferencian a este bar-cafetería del resto. No estoy acostumbrado a ver en bares y cafeterías que se controle la temperatura de la leche  con un termómetro, a la hora de servir un café, ni prensar el café con un tamper ,  ni a ver la amplísima colección de tés de las que dispone Juanjo para ofrecer a sus clientes, por no hablar de un expositor refrigerado que por su contenido  haría salivar a cualquier sibarita, gourmet  o simple aficionado al buen papeo. No te confundas, no estamos hablando de Bilbao, ni de Madrid, ni de Barcelona, ni de cualquier gran ciudad, todas estas cosillas se ven y se degustan en el Jai Alai, en Agurain, un pueblo de apenas 5000 habitantes, en pleno corazón de la Llanada Alavesa.

tesEvaluacion te verde

Me siento con Juanjo a charlar en una barra baja del bar; él, como no podía ser de otra forma, con un té delante y yo con una cañita fría y bien tirada. Piru, que es como llaman a Juanjo en el pueblo, es perro viejo en esto de la hostelería; lleva trabajando desde los 15 años en este mundo que conoce al dedillo. Como dirían los del té de las cinco, un self made man, que con el tiempo y la experiencia se ha convertido en una referencia en el mundo del barismo.  Entre 2009 y 2010 consigue el cuarto puesto en el Concurso de Baristas de España, el primer puesto en el Campeonato de baristas de Euskadi y el tercer puesto en el Campeonato ibérico.

Me cuenta que para preparar un buen café  lo primero es disponer de un producto de calidad y controlar en la preparación el gramaje, la molienda, el prensado y los segundos de extracción del café. Parece cosa fácil, pero hacerlo bien, necesita de conocimientos y profesionalidad que en algunas ocasiones no encontramos en bares, cafeterías y restaurantes.

Pose jejela foto10

Cuando realmente transmite pasión Juanjo es cuando habla del té. Pasión que poco a poco ha llegado a convertirse en filosofía de vida. Puede estar horas hablando de las cualidades de determinados tipos de tés, de los orígenes, de la forma en la que hay que infusionarlos… No en vano dispone de una colección, entre el bar y su casa, de aproximadamente unos 350 tipos diferentes de tés de todo el mundo. Ante mi curiosidad, tengo que reconocer que nunca he sido consumidor de esta planta, le pregunto si en el Jai Alai la gente pide  tés, ya que culturalmente, a diferencia de otras partes del mundo, su consumo no ha sido muy habitual por estos lares. Me cuenta que poco a poco, y más por temas de salud, la gente se va animando y cada vez se consume más;  de hecho algunos de sus clientes acuden desde otras ciudades y provincias, ex profeso a tomar las infusiones que Juanjo con todo el mimo les prepara.  Se queja de que en la restauración en general, incluyendo a grandes restaurantes, faltan cartas de té, falta conocimiento sobre el mismo, falta vajilla adecuada para servirlo…

Toda esta afición-pasión-profesión por el mundo del té comienza en un viaje a Marruecos, donde se queda fascinado por la elaboración y el rito del famoso té moruno. A partir de ahí aprovecha cualquier viaje por el mundo para ir añadiendo variedades de té a su incipiente colección. En un principio me cuenta que adquiría té sin saber mucho de calidades, aunque poco a poco va adquiriendo más conocimiento, se va profesionalizando hasta el punto de matricularse en un cursillo que se inicia con una semana de curso intensivo presencial en la American Tea Master, en San Diego (EEUU). En los siguientes ocho meses, mediante una tutoría on-line se dedica a recopilar información sobre el mundo Tealero a nivel mundial, a evaluar diferentes variedades de té  de todo el mundo y el 26 de noviembre de 2012 hace el examen teórico-práctico donde le ponen 2 sobres de tés  “misteriosos” y le piden que averigüe el origen, la tipología, manufactura  del té,  además de evaluar una cata. Juanjo obtuvo una nota de 9,6 consiguiendo de forma solvente el título de “Somelier de té”. De hecho es la única persona en la península en conseguir ese título avalado por la American Tea Master.

Hace pocos días la empresa francesa Yemaya, que compra té en origen en China, y exclusivamente de la zona de Pu erh  (Yunnan),  se pone en contacto con Juanjo a través de facebook, y después de una entrevista le ofrecen  ser su “hombre de té”, haciéndose responsable de la formación de maîtres, chefs y someliers, así como de la información sobre maridajes y parámetros necesarios con el fin de “armar” -como dicen en su lenguaje técnico-  una carta de tés para hoteles y restaurantes de Francia con estrella Michelin. También anda inmerso en la realización de una página web donde tiene la intención de formar, informar y vender on-line todo tipo de tés y vajilla profesional.

la fotola foto1

No quiero terminar esta entrada sin hacer referencia al expositor refrigerado del bar. Tantos años involucrado en la hostelería han hecho de Juanjo un experto gourmet que selecciona productos de primera calidad para ofrecerlos a sus clientes: conservas de pulpo, almeja blanca y de carril, chipirones, que llevan el sello de Los Peperetes, anchoas y ventresca de Aguirreoa. Chocolates y turrones de Gorrotxategi, paletilla ibérica de Los Pedroches (Córdoba), caviar de los Pirineos Nacarii, cecina del Bierzo, foie mi cuit francés al armañac, boletus edulis y caracoles catalanes en conserva, habitas y esparragos de La Catedral de Navarra, AOVE  Castillo de Canena, considerado por la guía Flos Oleil como el mejor aceite de oliva extra virgen afrutado medio del mundo y productos locales como alubias de Adana y quesos idiazábal Azkarra y Puerto de Munain, cervezas artesanales alavesas como Baias y VG y algunos vinos de Rioja y txakolis de las tres denominaciones de origen.  Todo un lujo.

Después de dos horas largas de amena charla me fui a casa con un regalo: una cajita de té matcha japonés con el que voy a hacer unos bizcochitos. Eskerrik asko Piru.

Bar-Cafetería Jai Alai

Mayor, 26
01200 , SALVATIERRA / AGURAIN , ARABA

Publicado en Producto local, Tabernas | Etiquetado , | 9 comentarios

Butifarra de Cal Rovira con cuscús y verduras salteadas.

El ingrediente estrella del plato de hoy es la butifarra de perol de Cal Rovira. De esta peculiar familia compuesta por  cinco hermanos, cuatro de ellos dedicados a la agricultura y ganadería  y el quinto  al mando de los fogones en el restaurante familiar Els Casals, son muy famosas sus codiciadas pulardas que crían en semilibertad  junto a gallinas, capones, periquitas, cerdos y vacas. Para alimentar a toda esta “fauna”,  elaboran piensos en su molino con productos preferentemente cultivados por ellos como forraje, trigo, cebada, avena, guisante y soja.

Además tienen una huerta donde cultivan toda clase de verduras y hortalizas. Es a partir del 2008 cuando dan un paso importante y comienzan a cultivar en ecológico. La práctica totalidad de lo que se consume en el restaurante procede de los animales que crían y de la huerta que cultivan, un lujo en los tiempos que corren. Y no es de extrañar que con esa filosofía consiguieran en el año 2008 una estrella, que mantienen en la actualidad, en la guía Michelín.

DSC01804

Transcribo lo que pone en la etiqueta del paquete que compre hace unos días en Madrid en la pollería de los hermanos Gómez (de la que ya os contaré en otra entrada): Butifarra de perol. Ingredientes:  recortes de paletilla y panceta, tocino, tocino de `papada, asaduras, careta, carrillada, tripa natural, sal y pimienta negra.

Con todos estos ingredientes y de la forma como trabaja esta familia es difícil que salga un producto anodino. La he probado de dos formas: a la plancha con su piel y una gota de aceite en la sartén (ojo, hay que tener mucho cuidado porque la piel natural tiende a agarrarse con facilidad) y al horno muy caliente (230º), esta vez eliminando la piel. Para mí el mejor resultado se consigue de la segunda forma. Una vez caliente la butifarra se deshace en la boca, aunque se aprecian los trocitos de algunos ingredientes.  Aplastando un poco con un simple tenedor, esta mezcla tan melosa se convierte en una especie de picadillo muy jugoso, he hecho la prueba de rellenar unos champiñones tapando el relleno con unas lascas de idiazábal, hornear un poco y el resultado ha sido sorprendente.

DSC01836

Butifarra de perol con cuscús y verduras salteadas.

4 butifarras

2 zanahorias pequeñas cortadas en daditos pequeños

1 zanahoria cortada en juliana

un puñado de vainas cortadas en daditos pequeños

4 vainas cortadas en juliana

6 champiñones cortados en trozos pequeños.

Habitas baby

400 gramos de caldo de verduras

300 gramos de cuscús.

Mantequilla

Aceite de oliva

Se escaldan unos segundos las verduras y se enfrían en un baño de agua y hielo (los daditos y la juliana). Después de secar las verduras se saltean un poco los champiñones, las vainas y la zahahoria. Mientras se pone el caldo a hevir y una vez conseguido el hervor se añade sobre un cuenco que contiene el cuscús. Se tapa con film y se mantiene durante unos cinco minutos.  Después se le añade una bola de mantequilla y un poco de aceite de oliva y se remueve bien el cuscús para que se separen bien los granos.  Se añade el salteado de verduras y se tapa otros 2 o 3 minutos. A la butifarra se le quita la piel y se mete al horno unos 5 minutos a 230º.

En el plato se pone el cuscús con la mezcla de verduras, encima la butifarra y la juliana de zanahoria y vainas, se  añaden las habitas (pueden ser frías o bien calientes) y listo.

Publicado en Recetas, Restaurantes | Etiquetado | 2 comentarios

Rocas de chocolate con avellanas y arroz inflado.

“… el chocolate es temperamental, duro a veces e incluso agresivo. Si alguien intenta trabajar con el chocolate primero tendrá que amarlo…” . Tratado del chocolate.  Xabier Gutiérrez.

“… me preguntó un amigo si el chocolate es sustitutivo del sexo y le dije que no, que el sexo no se puede sustituir por nada, pero si se hace con chocolate  ya es la leche…”. Paco Torreblanca en el programa 542 de Robin Food. Atracón a mano armada”.

DSC01801

Esto  es muy fácil y muy rápido de hacer, sobre todo si tienes o consigues las avellanas ya peladas; y si no pues ya sabes: cascanueces y paciencia.

Rocas de chocolate con arroz inflado y avellanas.

Para unas trece rocas:

1 tableta de 100gr.  de chocolate 70% cacao

Un puñado de avellanas troceadas

Cereales de trigo inflado o de arroz inflado o de lo que se quiera.

Se funde el chocolate al baño maría o con cuidado en el microondas. Una vez fundido se deja enfriar un poco y se le añade el puñado de avellanas troceadas y los cereales que te apetezcan. Tiene que quedar un masa bastante compacta. Con una cucharilla o un sacabolas se hacen rocas irregulares y se dejan sobre un papel sulfurizado hasta que se cristalice el chocolate. Si te quieres liar puedes hacer un arroz inflado en el horno de casa. Puedes ver el paso a paso en https://pil-pilean.com/2012/10/19/pimientos-asados-y-arroz-deshidratado-en-horno-de-lena/.

Dedicado a Elene Etxezarreta.  Eskerrik asko por las urras. Confío en que tan larga espera te proporcione  algún momento dulce. Que los disfrutes.

Publicado en Recetas | Etiquetado , , , , , | Deja un comentario

Arroz trabado «gore»

No tenía pensado hacer este arroz trabado con callos, mi idea inicial era haber hecho algo con hongos, trigueros e idiazábal. Después de descubrir en Madrid una casquería en el mercado de Antón Martín, vine de vuelta a casa bien provisto de callos, morros, patas de ternera y chorizo asturiano con un toque de humo, dispuesto a hacer algo mucho más gore. Un arroz doblemente meloso por toda la gelatina del guiso de callos y morros y por el almidón del propio arroz.

DSC01766

En la casquería tenían dos tipos de callos: unos de un color blanco impoluto que se consigue al limpiarlos con productos químicos y otros de un tono más amarillento que los limpian de forma natural, lo que no quiere decir que haya que lavarlos mucho más que los blancos. Los dos tipos hay que limpiarlos muy bien en abundante agua con un poco de vinagre, para blanquearlos a continuación. Todo este proceso se hace con el fin de quitarles posibles impurezas.

Lo primero que hay que hacer es unos callos con morros. Antes de seguir  voy a indicaros algunas cosas básicas a la hora de preparar este plato. Os explico cómo los hago yo y también como se pueden hacer de otras formas.

Hay quien blanquea los callos, morros y patas por separado. Blanquea los callos, morros y patas dos veces. Añade la sal al comienzo del guiso. Los cuece en olla express. Cuece las piezas de estómago enteras y cuando ya están tiernas las trocea.

Lo que hago yo es blanquear  los callos y los morros juntos y la pata aparte. Los limpio minuciosamente y solo los blanqueo una vez. Los cuezo en cazuela a fuego lento durante 5 horas. Cuezo los callos y los morros ya troceados. Añado la sal al final del guiso con el fin de evitar que se puedan quedar duros.

Hasta ahora parece que los ingredientes principales del plato son los callos, pero nada más lejos de la realidad. El arroz no es un mero acompañamiento en el plato, va a absorber todo el sabor que le transmiten el resto de los ingredientes y su salsa gelatinosa. La variedad sénia que he utilizado es el que tiene  mayor capacidad de absorción del sabor, el problema de este tipo de arroz es que tiene una escasa resistencia a la cocción, por lo que hay que tener mucho cuidado con no excederse en el tiempo de cocción, ya que nos quedaría con una textura pastosa.

Para los callos

Kilo y medio de callos limpios y troceados

800 gramos de morros

Media pata de ternera

1 hueso de jamón (blanqueado previamente)

2 chorizos ahumados asturianos

Jamón cortado en pequeños trozos

1 cucharadita de pimentón dulce

1 o 2  cayenas

Medio kilo de salsa de tomate

3 cebollas

2 puerros

2 zanahorias

Media cabeza de ajos entera

1 pimiento choricero

Después de blanquear los callos y los morros juntos y la pata por separado, se ponen a cocer bien cubiertos de agua con todas las verduras. Después de unas cuatro horas de cocción se añade el chorizo y el hueso de jamón y se mantiene en el fuego durante una más aproximadamente. Una vez que está todo bien cocido se apartan las verduras, el hueso de jamón y el chorizo. Se pasa la verdura por una batidora y después por un colador fino. Se añade al guiso. Se trocea el chorizo y la pata que también se añaden al guiso. En una sartén con poco de aceite se reoga el jamón un poco, se añade el pimentón y las guindillas e inmediatamente se añade la salsa de tomate, dejando que se haga todo bien. Se añade el sofrito al guiso, se sala y se da un hervor para que todos los sabores se integren. Hasta aquí es un guiso más o menos tradicional de callos. Para después integrar todo en el arroz es conveniente volver a trocear en daditos pequeños los callos, morros, pata y chorizo. No queda bien con trozos muy grandes. Con estas cantidades tenemos para unas cuantas raciones. (Para el arroz trabado si se quiere  se puede prescindir del picante).

Para el arroz (cuatro personas)

4 tacitas de arroz

Caldo de verduras

Media cebolla

Callos de la preparación anterior

Se pone a rehogar la cebolla en un poco de aceite, se añade el arroz que también se rehoga un poquito. Se va añadiendo poco a poco el caldo de verduras y se remueve hasta que no quede casi líquido. Se va repitiendo esta operación y para evitar que los callos se agarren al fondo de la cazuela estos se añaden faltando unos 8 minutos para que el arroz esté en su punto. La cantidad de caldo no es exacta, es mejor añadir según se va evaporando, aproximadamente será como un poco más del doble de la medida de arroz, teniendo en cuenta que los callos ya tienen su propia salsa gelatinosa. En unos 20 minutos al fuego  este tipo de arroz adquiere la textura adecuada. El grano no tiene que quedar duro o al dente , para mí está mucho mejor cuando se queda gelatinoso y siempre entero.

DSC01798

Esta entrada es mi pequeño homenaje a todos los adeptos-adictos de la cocina gore, entre ellos conocidos cocineros como los estrellados Martín  Berasategi , Hilario Arbelaitz y  el provocador fallecido Santi Santamaría, el verraco  David de Jorge, el experto en cocinar estas entrañas Abraham García, el que cocina a Fuego Negro  Edorta Lamo, el bloguero que ejerce en Basollua  Lorentzero… y tantos y tantos otros,  conocidos o anónimos que disfrutan con los morros bien pegaditos por tanta gelatina natural.

Publicado en Recetas | Etiquetado , , | 2 comentarios

Arroz, sin más.

Hace ya unos meses  compré en la feria Algusto  organizada por Slow food  un paquete arroz sénia  monovarietal  procedente de la Albufera de Valencia. Ha estado en la despensa de casa, quizás demasiado tiempo, esperando una buena ocasión. En el siguiente post voy a preparar un arroz meloso, pero antes  os cuento algunas cosillas acerca del arroz.

DSC01786

A diferencia de otros cereales como el mijo, el maíz y el trigo, el arroz no ha sido ni consumido ni cultivado históricamente  en Euska Herria. Es en la década de los 80 cuando en Navarra, en la zona de Arguedas, al borde de Las Bardenas,  cuando se comienza a cultivar arroz, de forma experimental en un principio. Poco a poco la producción de este cereal se ha ido consolidando hasta llegar a cosechar ocho millones de kilos en el año 2011.

Por este motivo en nuestro entorno  no ha sido muy habitual cocinarlo, y cuando se ha hecho, casi siempre ha sido de forma esporádica, familiar (quién no tiene algún tío, suegra, primo, cuñada o amiga experta en hacer auténticas paellas).  Desde hace ya un  tiempo esta gramínea sí que está presente en las cartas de muchos restaurantes, desde los más innovadores hasta los más clásicos, aunque harto difícil es comer un arroz seco bien preparado por estos lares en los que me muevo. La mayoría de las veces son formulas melosas, caldosas o los últimamente populares risottos.  La internacional y socorrida paella ha sido alimento de multitud de turistas en toda la geografía del estado, la mayoría de las veces ejecutada sin mucho mimo. Una anécdota que me sucedió en Llanes puede servir como ejemplo de lo que digo: estábamos esperando a que la camarera de un restaurante nos trajese la carta y en la mesa de al lado dos parejas preguntaron si había que esperar mucho tiempo para comer una paella. La camarera, sin vacilar ni un momento, respondió : “ lo que tarde en calentarse en el microondas”.  Si peculiar fue la respuesta de la camarera, no lo fue menos la de los comensales, quienes comentaron con satisfacción  lo bien que les parecía no esperar demasiado tiempo para comerla.

Este producto es mítico en la cultura mediterránea, y en otras culturas más lejanas, como la japonesa con sus cada vez más conocidos sushis, la india con sus aromáticos basmatis, y en general en todo Asia, por no hablar de América… no olvidemos que es el segundo producto más consumido en el mundo. Los datos son apabullantes: el arroz es, después de otra gramínea, el trigo, la planta más cultivada de toda la tierra, con 144 millones de hectáreas (el 10% de todo el terreno cultivable del planeta). Su cultivo se extiende por más de 110 países de cinco continentes y abarca desde los 35º S en Argentina, hasta los 50º N de ciertos territorios de China, pasando por rangos climáticos que van desde los climas templados, hasta los tropicales, del secano al regadío, y de este al inundado permanentemente, desde el nivel del mar hasta los 3.000 metros de altitud. En 2004 se produjeron en el mundo alrededor de 400 millones de Tm de arroz, en diez años más se estima llegar a los 470 y, para 2030, a los 530 millones de Tm, que tendrán que alimentar a dos terceras partes de los 8.000 millones de personas que habitarán nuestro planeta (FAO,2002). Hoy el 90% del consumo mundial se centra en Asia.(Arroces contemporáneos. Quique Dacosta)

Combina bien con multitud de ingredientes, como escribe Antonio Vergara en el prologo del libro que acabo de mencionar en el párrafo anterior… El resignado y promiscuo arroz, obligado a meterse en la cama con toda clase de ingredientes obsesionados sexualmente con esta gramínea, desde el canguro hasta el plátano, sin olvidar la piña, los filetes de boa constrictor, el chorizo y los pimientos morrones, la rata de marjal, la salchicha de Frankfurt, el avestruz y el salmón de piscifactoría, las costillas de cerdo de la orza…

Dejando aparte preparaciones originales de otros países y culturas, centrándonos en la manera de preparar el arroz sobre todo en la franja mediterránea, existen multitud de dudas, teorías, tradiciones, polémicas y debates de cómo es mejor cocinar este cereal. ¿Qué variedad debo elegir para obtener buenos resultados con un arroz caldoso o uno seco? ¿cuál es la textura ideal del arroz? ¿varían los tiempos de cocción dependiendo de la variedad de arroz? ¿Hay que darle más temperatura al comienzo del guiso o hay que mantener una temperatura constante? ¿qué recipiente es el mejor para las diferentes preparaciones? ¿se sofríe el arroz o no? ¿mejor suelto o apelmazado? ¿Se mezclan carne y marisco en una paella? ¿Es correcta la interrupción de la cocción en un baño helado?

DSC01757DSC01758

Para responder a todas esas preguntas y si sois aficionados al arroz os aconsejo que os hagáis con el libro al que he hecho referencia en esta entrada:” Arroces contemporáneos” de Quique Dacosta. Un completo estudio del arroz donde lo menos importante es según dice el propio autor la parte práctica (recetas) del libro. Lo que realmente le interesa a Dacosta es dar a conocer las bases en las que se fundamenta el mundo del arroz. Objetivo que ha cumplido con creces, según mi modesta opinión. Insisto, indispensable para forofos del arroz.

Publicado en Libros, Reflexiones | Etiquetado , , | 3 comentarios

Talo de salmón marinado (Gravlax)

El salmón ha pasado de ser un pescado de lujo reservado para las grandes ocasiones a ser un alimento que se encuentra fácilmente en todas las estaciones del año y a precios razonables, debido principalmente a la cría de este pescado en granjas de acuicultura. A mí personalmente no me gusta mucho cuando esta cocinado a la plancha, al horno o en papillot, casi siempre lo suelo preparar marinado,  siempre queda más jugoso, con otro sabor, color y textura que cocinado. Me encanta tocar esos lomos brillantes con esas vetas de grasa y ese color entre rosa y anaranjado. Creo recordar que solo he probado dos veces salmones salvajes, una fue en Stirling (Escocia) en unas inolvidables vacaciones de navidad y otra hace ya varios años en el restaurante asturiano Casa Julián a orillas del río Cares. Ha pasado mucho tiempo y supongo que el salmón que he consumido durante los últimos años proviene de piscifactorías. Aunque no podría hablar de las diferencias (esos salmones han desaparecido de mi memoria gustativa) creo que son considerables y para muestra un botón de lo que se aprecia solamente a la vista, solo hay que ver el color, la distancia entre vetas y el grosor de las mismas.

salmon-comparativa1[1]

Fotografía sacada de blogsobregustos.blogspot.com.es

La técnica del salado es una forma ancestral de conservación de los alimentos utilizada por multitud de culturas desde la antigüedad. Existen otras muchas maneras de conservar alimentos como el ahumado, la fermentación en vinagre, la conservación en aceite o grasa, el secado al aire, etc. En los países escandinavos, ya desde la edad media, los pescadores al llegar a tierra salaban los pescados para después enterrarlos en la tierra fría con el fin de fermentarlos ligeramente. Es posible que el origen de la palabra “gravlax” provenga de esta antigua tradición. En sueco “grav” quiere decir enterrar  y “lax” significa salmón. Juntando las dos palabras podríamos decir que “gravlax” siginifica “salmón enterrado”.

Para hacer salmón marinado o gravlax, existen muchas maneras: hay quién varia la proporción de azúcar y sal,  hay quién mantiene el salmón más tiempo marinando, hay quién le añade alcohol, o piel de cítricos rallada,… en fin muchas variantes para conseguir sabores y texturas parecidas en función de cómo se utilicen todos estos elementos.  Además hay un ingrediente de sabor anisado muy utilizado en la cocina nórdica que nunca falta en la preparación de esta receta: el eneldo.

Normalmente en todos estos países comen el gravlax de aperitivo sobre tostadas de pan, o en ensaladas acompañado de alguna salsa de mostaza, vinagretas, cremas de eneldo, etc. Yo voy a tunear un poco la receta: para marinar el salmón pongo a partes iguales azúcar y sal  (200 gr de cada para aproximadamente 800 gr de lomos de salmón), machaco pimienta y mezclo todo con un par de cucharadas soperas de eneldo. En el fondo de un recipiente pongo papel film y encima una capa de la mezcla de azúcar, sal, pimienta y eneldo.  Encima coloco los lomos de salmón con la piel hacia abajo y cubro con el resto de la mezcla. Lo tapo con más papel film, le pongo un poco de peso encima  y lo meto en la nevera 28 horas. Para la base de este rico aperitivo he hecho unos talos con harina de maíz  del molino Errotabarri de Gamiz.

DSC01708DSC01706

He preparado  unas remolachas frescas con tomillo en el horno a la sal,  aprovechando la que sobraba en el paquete (90 minutos-190º). Otra vez la sal, pero con una técnica diferente. Para acompañar al salmón unos tomates cherry,  unos dados de remolacha asada y un poco de vinagreta de alcaparras. Sin más.

DSC01710

Estos talos de salmón quedan también muy buenos utilizando lonchas de salmón o bonito. En Lemoa la gente de Keia borda estos productos ahumándolos de forma artesanal. En la página de Keia tienen un listado de comercios donde se pueden comprar sus productos.

Para terminar un propósito que voy a intentar seguir desde ahora: consumir menos salmón y de más calidad y dejar de comprar salmones criados en piscifactorías  poco sostenibles. Estoy entrando en un terreno pantanoso… consumo responsable, sostenibilidad. Igual no es este el post apropiado para reflexionar sobre estos temas. Mejor con más calma en otra entrada.

Publicado en Producto local, Recetas, Restaurantes | Etiquetado , , | Deja un comentario

Croquetas de lentejas rojas peladas

Ultimamente me han pedido varias personas platos vegetarianos, el último menú de este tipo que prepare fue en la sociedad de Trokoniz dónde de los 18 comensales de la cena sólo una persona era vegetariana. Entre varias opciones que le propuse eligió de segundo plato  unas albóndigas de lentejas rojas peladas con salsa de verduras.

DSC01687

Cena de San Antón en el txoko de Trokoniz

Estas lentejas las conocí a través de un amigo de Sri Lanka hace ya bastantes años, él las preparo como parte de las diferentes guarniciones de un curry de cordero típico de su lugar de origen. Desde entonces he utilizado este tipo de lenteja, yo creo que un poco desconocida, en varias ocasiones y siempre con muy buenos resultados. Se puede encontrar fácilmente tanto de cultivo biológico como convencional en herboristerías o tiendas similares. La ventaja que tienen al estar peladas es que el tiempo de cocción se reduce considerablemente con respecto a las típicas lentejas de toda la vida. En la alta cocina el maestro Pedro Subijana las incluía, entre otras variedades, en uno de sus platos “Buey con lentejas en colores”.

DSC01705

Buey con lentejas en colores

Croquetas de lentejas rojas peladas. (22 croquetas aproximadamente)

400 gr de lentejas

1 zanahoria

½ cebolla

½ pimiento rojo

1 cucharada de curry

Harina, huevo batido y pan rallado.

DSC01689DSC01694

Después de lavar un poco las lentejas se introducen en una cazuela con agua fría, una vez que comienza la ebullición se añade sal y se mantienen unos 8 minutos. Con este tiempo de cocción las lentejas mantienen su forma y su textura. Transcurrido ese tiempo yo las pongo bajo el chorro de agua fría en un colador para detener la cocción. Mientras se cuecen las lentejas se pica la cebolla, la zanahoria y el pimiento rojo en trozos muy pequeños y se sofríen un poco en una sartén, añadiendo una cucharadita de curry. La cebolla la suelo rehogar hasta que se queda blanda, momento en el que añado la zanahoria y el pimiento rojo. A mí me gusta que estas verduras queden un poquito al dente. Cuando están hechas se mezclan con las lentejas, teniendo cuidado de que la mezcla quede bien seca. Se forman las croquetas con las manos apretando bien y se pasan por harina, huevo y pan rallado. Se introducen en un cazo con aceite muy caliente hasta que se doren, teniendo cuidado de que estén bien cubiertas.

DSC01703

En esta ocasión las acompaño de unas tiras de pimiento verde salteado, también se pueden acompañar con con cualquier salsa o crema (tomate, calabaza, boniato verduras…)

Espero que las probéis. On egin!!

Publicado en Recetas | Etiquetado , | Deja un comentario

Alcachofas sin artificios.

“Menos es más”, un axioma que se resiste a la comprensión.  Un ejemplo aplicado a la cocina: una  menestra de verduras de invierno con espinacas, acelgas, borrajas, cardo, alcachofas, zanahorias, patatas… todos los ingredientes de la receta son importantes y forman un todo esencial para conseguir un buen resultado. ¿Podríamos hacer una menestra con solo dos ingredientes de los mencionados?.  Evidentemente no. Una alternativa a este axioma la propuso Milton Glaser, famoso ilustrador y diseñador del logo “I Love NY” quién dijo “Solo lo suficiente es más”.

La receta que propongo solo tiene dos ingredientes principales: unas buenas alcachofas y un poco de aceite de oliva virgen extra. Sabores naturales y sin filigranas ni artificios, muy apropiada para desengrasar el cuerpo  debido a las propiedades diuréticas de las alcachofas, vegetariana y sencilla hasta decir basta.  En muchos hogares navarros la conocen bien. La demostración de que “solo lo suficiente es más”.

DSC01680

Se limpian las alcachofas eliminando las hojas externas, manteniendo los rabos para que no pierdan su forma natural. Para que no se oxiden existen diversas maneras de hacerlo. Hay quien dice que añadiendo zumo de limón o bien al agua o al fruto, se adultera el sabor de la alcachofa. Enrique Martínez del restaurante Maher en Cintruénigo , gran experto en productos de la huerta navarra, todavía lo sigue haciendo de esta manera. Otra posibilidad que ha ganado adeptos con el tiempo es sumergir las alcachofas en agua con unas ramas de perejil. También se pueden conseguir buenos resultados añadiendo de poco en poco las alcachofas limpias a la cazuela con agua salada hirviendo y manteniendo una ebullición constante se cuecen uniformemente evitando que se ennegrezcan.

DSC01681DSC01682

El tiempo de cocción para esta receta es de aproximadamente 20 minutos en el agua hirviendo. Si se quiere que las alcachofas estén más al dente, se pueden echar en el agua hirviendo  y cuando vuelvan de nuevo los borbotones se retira la cazuela del fuego y se reservan  en el agua de cocción.

Para hacerlas a la plancha, se laminan crudas con una mandolina o a mano. Se calienta una plancha o sartén con un poco de aceite de oliva y de añaden las láminas de alcachofa cruda hasta que se hagan un poco y consigan una textura crujiente.

En el plato se mezclan las alcachofas crudas y las cocidas y se riega con un buen aceite de oliva virgen se añaden unas escamas de flor de sal y listo.

Publicado en Producto local, Recetas | Etiquetado | Deja un comentario

Quesos Aizpea en «Poncelet»

Madrid. Calle Argensola, 27. Una tienda especializada en quesos de todo el mundo: “Poncelet”. Conocí esta tienda hace ya varios años, pero por una u otra razón nunca había entrado. Decidido a buscar productores de nuestra zona entre hace unos días por primera vez. Las personas que me atendieron fueron muy amables dándome toda clase de explicaciones, unos profesionales que conocían bien de lo que hablaban. (cada vez es más raro encontrar personal especializado que sepa informarte con rigor).  Entre una abrumadora variedad de quesos artesanos, cuentan con una oferta de más de 320 referencias de todas las regiones y zonas de Europa, mayoritariamente de leche cruda y de explotaciones o queserías de pequeña dimensión, encontré un idiazábal. Se trata de los quesos que Mikel Etxezarreta y Elisabete Arrillaga hacen en Olaberría y en  la Txabola Ttonttor de Urbia. Ahumado, natural, etiqueta negra y mendiko gazta son los tipos de quesos Aizpea que se pueden comprar en este santuario del queso, además de gazta zaharra, una crema elaborada a partir de queso madurado de leche cruda de oveja latxa. Para conocer la relación que une a Mikel y Eli con Poncelet, me puse en contacto con ellos. Me cuentan que el inicio de la relación con Poncelet fue en 2004 en un concurso en Valladolid donde el queso Aizpea consiguió un premio. Jesús Pombo, alma mater del proyecto acababa  de abrir la tienda y andaba a la búsqueda de buenos quesos artesanos, iniciaron así una relación que traspasa lo puramente comercial. Insisten en el trato familiar que han establecido con Pombo y su mujer quienes por su interés en conocer de cerca a los pequeños productores se desplazan a conocer las queserías de sus proveedores. De hecho han visitado varias veces la txabola Ttonttor de Urbia, han visto pastar a los rebaños, han seguido de cerca el proceso de elaboración y han compartido viandas. Todo un ejemplo a seguir el que hacen estos fanáticos del queso.

DSC01497DSC01499DSC01500

En 2009 los responsables de Poncelet se plantearon dar un paso más y crearon el primer centro afinador de quesos del estado. En La Cueva, que es como ellos llaman a este espacio, lo que hacen es lograr el grado óptimo de maduración del queso. Controlan la temperatura y humedad, voltean los quesos, los cepillan  o los raspan, con el fin de obtener el mejor sabor, esa es la magia del afinador. Lo hacen en completa comunicación con el productor para no desvirtuar el producto, no recuerdo donde leí, que en Argentina algún elaborador no reconoció su propio queso después del proceso de afinado, lo que puede indicar la importancia de estos tiempos de maduración.

Pregunté qué criterios seguían a la hora de elegir un determinado tipo de queso. La respuesta fue simple y contundente: la búsqueda de la mejor calidad.

En esta visita a la tienda solo eche de menos una cosa. Yo soy partidario de poner nombres y apellidos a las cosas. Me gusta saber dónde, como y quién las hace. Tuve que preguntar quienes eran los productores de los quesos por los que me interesé.  Si todos los quesos que venden son artesanales pues conozcamos al artesano que está detrás de ese trabajo aportando dedicación, entrega y esfuerzo.

Después de visitar la tienda fui a conocer el Poncelet cheese bar, un espacio único para los amantes del queso. Cuenta con una barra donde se pueden degustar  varias clases de tostas, cocas, croquetas… Al fondo del local está el restaurante, un lugar amplio, bien iluminado y decorado. Han tenido en cuenta pequeños detalles relacionados con la cultura del queso, hasta algunas lámparas simulan a las ubres de los animales. El restaurante cuenta además con una cava acristalada que contiene una cuidada selección de más de 140 quesos. Frente a la cava hay una pequeña barra baja donde los clientes pueden ver in situ como se preparan los diferentes cortes.  Además de las consabidas tablas de quesos, tienen una carta a base de entrantes, ensaladas, sopas y verduras, pastas y arroces, carnes, pescados y fondues. Todos los platos llevan como ingrediente algún tipo de queso, aunque dan la opción al cliente de solicitar algunos platos denominados “Anti-quesos”, platos previamente marcados en los que el cliente puede solicitar que no se incluya queso. En la carta encontramos un bacalao confitado con un jugo suave de idiazábal ahumado realizado con los quesos de Mikel Etxezarreta  y  Elisabete Arrillaga.

DSC01648DSC01654

Tomamos un vino y de aperitivo nos pusieron un taquito de queso mató (un queso fresco catalán realizado con leche de oveja de ripollesa, raza que según nos explicaron está en peligro de extinción),  pedimos  unas bombas picantes Afuega´l Pitu,( croquetas hechas a base de una masa de patata y del queso asturiano), muy buenas. Para acompañar las bombas nos pusieron una pequeña cesta con varios tipos de panes y una mantequilla artesana normanda con un pronunciado sabor a mar, ya que está hecha a base de algas. Nos atendió muy amablemente Felipe Serrano, Maître Fromager de Poncelet, quien nos enseño todas las instalaciones y nos dio toda clase de explicaciones.

La excelente labor de estos profesionales se vio reconocida por el Wall Street Journal como una de las mejores diez  tiendas de queso de Europa en septiembre de 2010.

En definitiva, tanto la tienda como el bar restaurante merecen una pausada visita.

Publicado en Producto local, Restaurantes | Etiquetado | Deja un comentario